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Enfoque terapéutico (y diagnóstico) en las enteropatías inflamatorias crónicas del perro: recomendaciones dietéticas del nuevo Consenso ACVIM.


miércoles 22 abril 2026


Enfoque terapéutico (y diagnóstico) en las enteropatías inflamatorias crónicas del perro: recomendaciones dietéticas del nuevo Consenso ACVIM

En el artículo anterior abordamos el consenso ACVIM 2026, centrándonos en el manejo clínico y diagnóstico, mencionando cómo en este se atribuye a la nutrición un papel central, no solo como soporte terapéutico sino como intervención de primera línea, tanto con fines diagnósticos como terapéuticos.
Este enfoque refleja una visión más moderna de la patogénesis de la enfermedad, en la que la dieta representa uno de los principales factores capaces de modular la interacción entre el sistema inmunitario mucosal, el microbiota intestinal y la barrera epitelial


El consenso, de hecho, destaca cómo una proporción significativa de perros con CIE puede entrar en remisión clínica tras la modificación exclusiva de la dieta.

Este dato sugiere un papel relevante de los antígenos alimentarios y de las características nutricionales en la perpetuación de la inflamación intestinal.

La intervención dietética actúa en múltiples niveles:
- modulación de la respuesta inmunitaria mucosal
- influencia sobre la composición y función del microbiota
- efectos sobre la digestibilidad
- apoyo a la integridad de la barrera intestinal

En este contexto, la dieta no representa simplemente un soporte diagnóstico, sino un elemento clave en el manejo de la enfermedad.

El consenso recomienda, en la mayoría de los perros con CIE, y en particular en las formas clasificadas como menos graves, que el trial dietético constituya la primera intervención terapéutica, antes de considerar el uso de antibióticos o inmunosupresores.

Este enfoque permite identificar las formas clasificadas como food-responsive enteropathy (FRE), evitando tratamientos farmacológicos innecesarios.

Uno de los aspectos más relevantes reafirmados por el consenso es que el diagnóstico de FRE o de NO RESPUESTA A LA DIETA no debe basarse en un único ensayo dietético.

El trial dietético completo debe consistir en la administración exclusiva de una dieta terapéutica durante al menos 2 semanas. La elección inicial de la dieta terapéutica debe basarse en la anamnesis alimentaria, los signos gastrointestinales, el examen físico pertinente y los resultados diagnósticos.

Si la respuesta al primer trial dietético es ausente o parcial, deben considerarse al menos dos ensayos adicionales con dietas diferentes, para un total de 3 TRIALS DIETÉTICOS.

De hecho, la falta de respuesta a una única dieta no permite concluir que el paciente no sea respondedor a la dieta, ya que:
- diferentes formulaciones (hidrolizadas vs. proteína novedosa) pueden inducir respuestas distintas
- variables relacionadas con la adherencia pueden influir en el resultado
- la composición nutricional global de la dieta puede tener efectos independientes de la fuente proteica

Este enfoque refuerza el papel de la nutrición como herramienta diagnóstica compleja y requiere un manejo clínico cuidadoso y estructurado.

Otro aspecto relevante es la duración del trial dietético: la dieta debe administrarse como ÚNICO ALIMENTO durante al menos 2 semanas.

Una dieta que induce remisión clínica debe mantenerse durante al menos 12 semanas antes de intentar su retirada (aunque los perros con PLE podrían beneficiarse de su mantenimiento a largo plazo si es eficaz), mientras que si la respuesta es parcial o ausente, la primera dieta debe sustituirse por otra para realizar un nuevo trial dietético.

Las principales opciones dietéticas incluyen:

Dietas a base de proteínas hidrolizadas
Caracterizadas por baja antigenicidad y alta digestibilidad, representan una opción frecuentemente utilizada.

Dietas de proteína novedosa
Basadas en fuentes proteicas y de carbohidratos previamente no consumidas. En general, deberían prepararse mediante alimentación casera para reducir el riesgo de contaminación cruzada con otras proteínas.

Dietas altamente digestibles
Particularmente útiles en presencia de compromiso digestivo o malabsorción.

Dietas ricas en fibra
Utilizadas principalmente en diarreas de intestino grueso.

Dietas bajas en grasa
Dietas con bajo contenido en grasa (< 2 g/100 kcal) pueden ser especialmente eficaces en perros con linfangiectasia intestinal y PLE.

El consenso no identifica una estrategia universalmente superior, subrayando la importancia de la personalización.

En pacientes con protein-losing enteropathy, el manejo nutricional adquiere un papel especialmente delicado. El consenso destaca la importancia de garantizar un aporte energético adecuado y de utilizar dietas altamente digestibles, con posible modulación del contenido graso en casos seleccionados.

La presencia de hipoalbuminemia requiere un seguimiento clínico y laboratorial estrecho, ya que se asocia a un pronóstico más reservado.

Sin embargo, se subraya repetidamente que, independientemente de la dieta seleccionada, para que el trial sea interpretable debe realizarse de forma rigurosa:
- administración exclusiva de la dieta seleccionada
- eliminación de cualquier otra fuente alimentaria
- duración adecuada del periodo de prueba (aunque puede observarse respuesta en 2 semanas, en perros con signos dermatológicos concomitantes o síntomas gastrointestinales intermitentes puede ser necesario un periodo más prolongado para evaluar la eficacia)

La adherencia del propietario constituye un elemento crítico y debe ser cuidadosamente monitorizada.

La evaluación de la respuesta al trial dietético debe realizarse de forma objetiva, y el consenso recomienda el uso del Canine Chronic Enteropathy Clinical Activity Index (CCECAI) o del CIBDAI como herramienta de referencia.

La respuesta al tratamiento se interpreta en función de la variación del puntaje respecto al basal, distinguiendo:
- respuesta completa, caracterizada por la resolución de los signos clínicos y una reducción del CIBDAI o CCECAI > 75 %
- respuesta parcial, con mejoría clínica significativa y reducción del CIBDAI o CCECAI entre 25 % y 75 %
- ausencia de respuesta, definida por una reducción < 25 %, ausencia de cambios o aumento del puntaje, junto con persistencia de los signos clínicos

Esta clasificación permite estandarizar la evaluación de la eficacia del trial dietético y guiar las decisiones clínicas posteriores.

Es importante destacar que una respuesta parcial o ausente debe interpretarse en el contexto del conjunto del proceso diagnóstico, considerando la posibilidad de:
- errores en la ejecución del trial
- necesidad de un segundo trial con dieta diferente
- presencia de formas no food-responsive

Si la intervención dietética por sí sola no induce la remisión, es necesario continuar con tratamiento adicional y mantener la dieta que haya contribuido en mayor medida a reducir los signos clínicos.

Un tratamiento adicional con pre-, pro- o simbióticos puede considerarse en perros sospechosos de CIE (PLE y no-PLE) que presenten respuesta incompleta a las pruebas dietéticas.

De hecho, aunque el consenso especifica que esta recomendación es condicional, se menciona como posible el uso de probióticos multicepa o la combinación de probióticos (por ejemplo, Saccharomyces boulardii) con tratamiento inmunosupresor para favorecer la mejoría clínica en perros con CIE.

El trasplante de microbiota fecal podría considerarse como tratamiento adicional en perros con CIE que no han alcanzado o mantenido la remisión clínica con otros tratamientos.

Entre las estrategias de modulación del microbiota intestinal, el consenso dedica también un apartado al uso de antibióticos.

En perros con CIE que han fracasado a los ensayos dietéticos, antibióticos como tilosina, metronidazol o rifaximina pueden ser eficaces para lograr una respuesta parcial o completa a corto plazo.

Sin embargo, dado que diversos estudios indican recurrencias tras la suspensión y que los antibióticos pueden inducir una disbiosis intestinal significativa y persistente, el consenso establece que su uso debe reservarse para pacientes en los que hayan fracasado todas las demás opciones terapéuticas.

La única excepción corresponde a los perros con colitis granulomatosa por Escherichia coli, en los que se requiere tratamiento con enrofloxacina a dosis de 4,8-12,8 mg/kg cada 24 h durante 4-19 semanas.

Otro tratamiento considerado en los casos no respondedores o parcialmente respondedores a la dieta es el inmunomodulador.

El consenso describe el uso de prednisolona a dosis de 1-2 mg/kg cada 24 horas durante 2-3 semanas, seguido de una reducción gradual, o bien budesonida (3-7 kg: 0,5-1 mg PO cada 24 h; 7-15 kg: 1-2 mg PO cada 24 h; 15-30 kg: 2-3 mg PO cada 24 h; >30 kg: 3-5 mg PO cada 24 h) durante al menos 3-4 semanas, con posterior reducción gradual según la respuesta clínica, o ciclosporina en combinación con prednisolona.

Finalmente, dado que la deficiencia de cobalamina es frecuente en perros con CIE y puede contribuir a la persistencia de los signos clínicos, se recomienda su suplementación parenteral u oral en pacientes con hipocobalaminemia.

En conclusión, el consenso ACVIM 2026 redefine el papel de la nutrición en el manejo de las enteropatías inflamatorias crónicas del perro, situándola en el centro del enfoque clínico.

La intervención dietética debe considerarse de primera línea tanto como herramienta terapéutica como diagnóstica, así como soporte en casos de CIE no respondedoras a la dieta.

La necesidad de realizar múltiples trial dietéticos y el uso del CCECAI para la evaluación objetiva de la respuesta representan elementos clave para un enfoque estructurado y basado en la evidencia.

BIBLIOGRAFÍA:
- Romy M. Heilmann, Albert E. Jergens, Aarti Kathrani, Karin Allenspach, Silke Salavati Schmitz, Simon L. Priestnall, Julien R. S. Dandrieux, Annette M. O'Connor. ACVIM-endorsed statement: consensus statement and systematic review on guidelines for the diagnosis and treatment of chronic inflammatory enteropathy in dogs. Journal of Veterinary Internal Medicine, 2026, 40(1), aalaf017. https://doi.org/10.1093/jvimsj/aalaf017


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