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Patologías, Terapia de dieta

Relación entre la microbiota intestinal y las patologías en perros y gatos.


miércoles 19 agosto 2026


Relación entre la microbiota intestinal y las patologías en perros y gatos

En los últimos años, la comunidad científica ha mostrado un creciente interés por el microbioma intestinal y ha comenzado a estudiarlo en profundidad, así como su papel en el curso de numerosas patologías.
La microbiota se define como el conjunto de microorganismos que conviven con el organismo sin causarle daño. Incluye no solo bacterias, sino también hongos, protozoos y virus. Cuando se habla de microbiota intestinal, se hace referencia, precisamente, a la población de microorganismos que coloniza el aparato gastrointestinal.


Aunque los términos "microbiota" y "microbioma" se utilizan con frecuencia como sinónimos, presentan una definición y un significado diferentes. De hecho, el microbioma se define como el patrimonio genético de la microbiota, es decir, el conjunto de genes que esta expresa.

Actualmente, la microbiota intestinal se reconoce como un verdadero órgano, con capacidades metabólicas únicas capaces de influir en numerosos aspectos de la salud del hospedador.

En general, cuando se utiliza el término "microbioma" intestinal, se hace referencia principalmente a las células bacterianas presentes en el tracto gastrointestinal (desde la cavidad oral hasta el recto) y a su material genético, ya que el componente bacteriano de la microbiota ha sido el principal objeto de numerosas investigaciones y parece desempeñar un papel predominante en la salud del hospedador.

La microbiota intestinal desempeña numerosas funciones en el organismo, entre ellas facilitar la descomposición de los alimentos, producir metabolitos fundamentales, como los ácidos grasos de cadena corta, los ácidos biliares secundarios y determinadas vitaminas, y desempeñar un papel central en la estimulación y regulación del sistema inmunitario del hospedador.

De hecho, una situación de desequilibrio de la flora bacteriana intestinal, definida como disbiosis intestinal, se considera actualmente uno de los factores causales de numerosas enfermedades, no solo del tracto gastrointestinal, ya que la alteración de la microbiota y la variación de las poblaciones residentes en el intestino pueden provocar, mediante la producción de metabolitos tóxicos, un estado inflamatorio de la mucosa intestinal con aumento de su permeabilidad y el desarrollo de respuestas inmunitarias e inflamación sistémica que pueden estar en la base de numerosas patologías.

Numerosos estudios sugieren que el microbioma gastrointestinal es capaz de influir tanto en el desarrollo como en la regulación de los principales sistemas del hospedador, entre ellos los sistemas nervioso, renal, digestivo, cutáneo, endocrino, inmunitario y respiratorio, y se ha detectado una alteración del mismo en el curso de numerosas patologías, como las enteropatías crónicas, el estreñimiento, así como la obesidad, la diabetes, las alergias y las enfermedades renales.

Sin embargo, hasta la fecha todavía no se ha determinado con certeza si la disbiosis intestinal es una causa o una consecuencia de estas patologías.

A continuación, trataremos de resumir los conocimientos actuales sobre la relación entre la microbiota intestinal y las distintas patologías.

ENTEROPATÍAS INFLAMATORIAS
La mayoría de las investigaciones realizadas se han centrado principalmente en el microbioma de perros afectados por enteropatías crónicas, mientras que los estudios realizados en gatos son menos numerosos.

Se ha demostrado que la microbiota de los perros afectados por enteropatía crónica está alterada en comparación con la de los perros sanos y que, en el intestino de los perros afectados por esta patología, la concentración de ácidos grasos de cadena corta (SCFA) es inferior.

De hecho, la disbiosis más frecuente en los animales afectados por enteropatía se caracteriza por una reducción de la diversidad de las bacterias que constituyen la microbiota y, en particular, por una disminución de las especies productoras de SCFA.

Algunos estudios, por ejemplo, han observado que en perros afectados por enteropatías inflamatorias se produce un aumento de Proteobacteria y, en particular, de Enterobacteriaceae, así como una disminución de Firmicutes.

ALERGIAS
La mayoría de los estudios que han establecido una relación entre las alergias y la alteración del microbioma intestinal se han realizado en medicina humana, donde también se ha estudiado en profundidad el uso de probióticos en el tratamiento de las alergias sistémicas.

En medicina veterinaria, los estudios son mucho más limitados. Sin embargo, dado que las alergias son trastornos inmunitarios y que el microbioma constituye un órgano capaz de modular el sistema inmunitario, resulta lógico pensar que el tratamiento de una eventual disbiosis intestinal en animales afectados por alergias podría formar parte del tratamiento de las alergias sistémicas.

Los pocos estudios realizados se han centrado principalmente en la dermatitis atópica canina, en la que se ha demostrado que el uso precoz de probióticos redujo significativamente las IgE específicas frente a alérgenos y previno parcialmente la aparición de dermatitis atópica no solo durante los primeros meses de vida, sino también durante los tres años posteriores a la suspensión de los probióticos.

Además, un estudio realizado en perros afectados por dermatitis atópica mostró que la administración de un probiótico durante dos meses reducía la gravedad de la enfermedad en todos los perros que lo habían recibido.

ESTREÑIMIENTO
También en el caso de esta patología, los estudios se han realizado principalmente en seres humanos, mientras que en medicina veterinaria todavía no se ha demostrado una relación directa entre la disbiosis y el estreñimiento.

Sin embargo, un estudio in vitro sugirió que la abundancia de determinadas cepas bacterianas puede influir en la motilidad intestinal mediante una acción sobre el receptor de serotonina, contribuyendo al desarrollo del estreñimiento.

Asimismo, la producción de ácidos grasos de cadena corta por parte de las bacterias intestinales parece influir en la disponibilidad de serotonina, que, a su vez, afecta a la motilidad y a la secreción intestinal.

Un estudio realizado por Rossi et al. en 2017 evaluó el uso de un probiótico multicepa (SLAB51) en gatos afectados por estreñimiento y megacolon, y mostró una mejoría de la puntuación fecal y de la histología de la mucosa en los felinos tratados.

OBESIDAD
En medicina humana, numerosos estudios han demostrado que las personas obesas presentan una microbiota diferente de la de las personas con normopeso, caracterizada por un mayor índice de disbiosis.

También en medicina veterinaria se han realizado algunos estudios sobre la microbiota intestinal de animales obesos y los resultados han mostrado que la composición de la microbiota gastrointestinal difiere entre perros y gatos obesos y animales delgados. En particular, las bacterias pertenecientes al filo Actinobacteria y al género Roseburia resultaron significativamente más abundantes en los perros obesos que en los perros delgados.

Además, algunos ácidos grasos libres derivados del metabolismo de la microbiota intestinal parecen ser capaces de inhibir el crecimiento de determinadas poblaciones bacterianas, como los lactobacilos y los bifidobacterios, que se considera que desempeñan un papel protector frente a la obesidad.

Otro estudio interesante ha relacionado la microbiota intestinal con la mayor o menor facilidad para perder peso.

En particular, una microbiota más rica en bacterias pertenecientes al género Megamonas parece dificultar la pérdida de peso en los perros, mientras que una disminución de las poblaciones de Ruminococcaceae se ha correlacionado con una pérdida de peso más rápida.

La hipótesis es que estas bacterias son extremadamente eficientes a la hora de obtener energía, en forma de SCFA, a partir de la fracción de alimento no digerida por el hospedador, haciendo que esta energía esté disponible para el organismo.

Sin embargo, todavía se desconoce el mecanismo mediante el cual la microbiota gastrointestinal influye en las variaciones de peso.

También en los estudios realizados en gatos parece existir una diferencia entre la microbiota de los animales obesos y la de los animales delgados, pero las poblaciones bacterianas implicadas parecen ser diferentes de las observadas en el perro.

De hecho, en los gatos obesos parecen ser especialmente abundantes las bacterias pertenecientes a los grupos Enterobacteriaceae y Clostridium.

DIABETES
Una composición alterada de la microbiota intestinal se ha asociado con el desarrollo de diabetes mellitus tanto de tipo 1 como de tipo 2 y, en particular, un estudio reciente ha demostrado que los perros afectados por diabetes mellitus de tipo 1 presentan una disbiosis intestinal con alteración de la concentración fecal de ácidos biliares no conjugados, mostrando una similitud con los seres humanos afectados por diabetes de tipo 2.

Además, se ha demostrado que los gatos afectados por diabetes mellitus presentan una reducción significativa de la diversidad de las bacterias que componen la microbiota intestinal, con una pérdida de bacterias productoras de butirato.

ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA
En medicina humana existen evidencias científicas de que los pacientes con enfermedad renal crónica presentan con frecuencia también disbiosis intestinal y de que esta última se convierte, a su vez, en un factor de complicación de la enfermedad renal mediante la producción de metabolitos que inducen inflamación, aumentan el estrés oxidativo y favorecen la hipertensión.

Los estudios realizados en perros y gatos son muy limitados, pero los pocos que se han llevado a cabo parecen apuntar en la misma dirección que los realizados en medicina humana.

En cambio, lo que los estudios realizados en animales de compañía muestran de forma más evidente es el beneficio de la modulación de la microbiota intestinal en pacientes afectados por enfermedad renal crónica (ERC; CKD, por sus siglas en inglés).

La razón reside en la reducción de la producción de amoníaco y productos nitrogenados de desecho por parte de determinadas bacterias intestinales, lo que se traduce en una menor absorción de estos metabolitos por parte del intestino del hospedador.

De hecho, se ha demostrado que determinadas fibras prebióticas, al modular la microbiota, reducen los niveles de urea en sangre en pacientes afectados por enfermedad renal.

Todavía queda por determinar la relación causal entre la disbiosis y la enfermedad renal crónica, aunque se considera que la composición de la microbiota influye en la susceptibilidad de los individuos a la enfermedad renal.

En conclusión, un número cada vez mayor de estudios pone de manifiesto el papel fundamental del microbioma gastrointestinal en la salud, no solo de los seres humanos, sino también de perros y gatos, así como su contribución en el curso de determinadas enfermedades.

Esto pone de manifiesto que la introducción de determinadas intervenciones nutricionales, de las que hablaremos en otro artículo, destinadas a optimizar la composición y la función de la microbiota intestinal puede contribuir a mejorar la salud de perros y gatos.

BIBLIOGRAFÍA
- Kieler, I. N., Shamzir Kamal, S., Vitger, A. D., Nielsen, D. S., Lauridsen, C., and Bjornvad, C. R. (2017). Gut microbiota composition may relate to weight loss rate in obese pet dogs. Vet. Med. Sci. 3, 252-262. doi: 10.1002/vms3.80
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- Suchodolski, J. S., Dowd, S. E., Wilke, V., Steiner, J. M. & Jergens, A. E. 16S rRNA gene pyrosequencing reveals bacterial dysbiosis in the duodenum of dogs with idiopathic inflammatory bowel disease. PLoS ONE 7, e39333, doi:10.1371/journal.pone.0039333 (2012).
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- Susan M. Wernimont, Jennifer Radosevich, Matthew I. Jackson, Eden Ephraim, Dayakar V. Badri, Jennifer M. MacLeay, Dennis E. Jewell, and Jan S. Suchodolski (2020). The Effects of Nutrition on the Gastrointestinal Microbiome of Cats and Dogs: Impact on Health and Disease. Front. Microbiol. 2020; 11:1266. Review, open access.


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