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Nutrientes, Terapia de dieta

Actualización de las directrices IRIS 2026.


miércoles 2 septiembre 2026


Actualización de las directrices IRIS 2026

La International Renal Interest Society (IRIS) publicó en 2026 una nueva revisión de los documentos dedicados a la estadificación y al tratamiento de la enfermedad renal crónica (chronic kidney disease, CKD) en el perro y el gato.
En comparación con la versión de 2023, el enfoque diagnóstico y la clasificación de la CKD no han sufrido modificaciones sustanciales: se mantienen sin cambios los intervalos de creatinina y dimetilarginina simétrica (SDMA), así como la subestadificación basada en la proteinuria y en la presión arterial sistémica.


Las principales novedades se refieren, en cambio, al manejo de la anemia asociada a la CKD y a los plazos necesarios para confirmar la persistencia de la hipertensión arterial. De la comparación directa de los documentos también se desprenden algunos cambios en las recomendaciones relativas al manejo de las alteraciones del metabolismo mineral, en particular la eliminación del calcitriol de las opciones terapéuticas propuestas para el perro y la inclusión del citrato férrico entre los posibles quelantes intestinales del fósforo.

La estadificación IRIS de la enfermedad renal crónica
La estadificación IRIS debe realizarse únicamente después de haber establecido un diagnóstico de CKD. Un aumento aislado de la creatinina o de la SDMA, de hecho, no es suficiente para diagnosticar una enfermedad renal crónica. La evaluación debe llevarse a cabo en un paciente clínicamente estable y adecuadamente hidratado, después de haber excluido posibles causas prerrenales y posrenales. La creatinina y la SDMA deberían evaluarse preferentemente ambas y confirmarse mediante mediciones repetidas.

El estadio principal se asigna en función de la concentración sanguínea estable de creatinina o SDMA. Posteriormente, el paciente debe ser subestadificado en función de la proteinuria y de la presión arterial sistémica. Cuando la creatinina y la SDMA asignan al paciente a estadios diferentes, IRIS recomienda considerar la masa muscular y repetir ambas mediciones después de 2-4 semanas. Si la discrepancia persiste, puede ser apropiado asignar al paciente al estadio más elevado.

Estadio IRIS
Creatinina en el perro
SDMA en el perro
Creatinina en el gato
SDMA en el gato

Estadio 1
<1,4 mg/dl (<125 μmol/l)
<18 μg/dl
<1,6 mg/dl (<140 μmol/l)
<18 μg/dl

Estadio 2
1,4-2,8 mg/dl (125-250 μmol/l)
18-35 μg/dl
1,6-2,8 mg/dl (140-250 μmol/l)
1,6-2,8 mg/dl (140-250 μmol/l)

Estadio 3
2,9-5,0 mg/dl (251-440 μmol/l)
2,9-5,0 mg/dl (251-440 μmol/l)
2,9-5,0 mg/dl (251-440 μmol/l)
26-38 μg/dl

Estadio 4
>5,0 mg/dl (>440 μmol/l)
>54 μg/dl
>5,0 mg/dl (>440 μmol/l)
>38 μg/dl



El estadio 1 comprende pacientes no azotémicos en los que están presentes otros elementos indicativos de CKD, como anomalías renales estructurales, proteinuria renal persistente, disminución de la capacidad de concentración urinaria no explicada por otras condiciones o un aumento persistente de la SDMA. En los estadios posteriores, el aumento de la creatinina y de la SDMA refleja un deterioro progresivamente más grave de la función excretora renal.

La ampliación del estadio 2 en el perro, que comprende valores de creatinina de hasta 2,8 mg/dl, no constituye una novedad de 2026, ya que ya estaba presente en los documentos IRIS de 2023.

Subestadificación en función de la proteinuria
La proteinuria debe evaluarse mediante el cociente proteína/creatinina urinarias (UPC), después de haber excluido causas prerrenales y posrenales y de haber comprobado que el sedimento urinario sea inactivo.

Subestadio
Perro: UPC
Gato: UPC

No proteinúrico
<0,2
<0,2

Proteinúrico limítrofe
0,2-0,5
0,2-0,4

Proteinúrico
>0,5
>0,4



Los valores limítrofes deben monitorizarse a lo largo del tiempo, mientras que una proteinuria renal persistente requiere investigar posibles patologías subyacentes y adoptar medidas antiproteinúricas. Los umbrales de UPC no han sido modificados en la actualización de 2026.

Subestadificación en función de la presión arterial
La clasificación de la presión arterial sigue siendo común para perros y gatos y se basa en el riesgo de desarrollar daño en los órganos diana.

Subestadio de presión arterial
Presión arterial sistólica
Riesgo de daño orgánico

Normotenso
<140 mmHg
Mínimo

Prehipertenso
140-159 mmHg
Bajo

Hipertenso
160-179 mmHg
Moderado

Gravemente hipertenso
≥180 mmHg
Elevado



El tratamiento antihipertensivo está indicado cuando existe una presión sistólica persistentemente superior a 160 mmHg o cuando ya se ha documentado daño orgánico, especialmente a nivel de la retina, el sistema nervioso o el corazón. En este último caso no es necesario esperar a confirmar la persistencia de la hipertensión. El objetivo terapéutico sigue siendo mantener la presión sistólica por debajo de 160 mmHg, evitando reducciones excesivamente rápidas y valores inferiores a 120 mmHg, potencialmente indicativos de hipotensión.

Las nuevas indicaciones para el tratamiento de la anemia
El manejo de la anemia constituye la principal modificación introducida en 2026. En las recomendaciones de 2023, IRIS sugería considerar el tratamiento cuando la anemia comprometía la calidad de vida del paciente, situación considerada típica cuando el hematocrito era inferior al 20 %. Por tanto, las indicaciones se basaban principalmente en el impacto clínico de la anemia y no contemplaban umbrales diferenciados para perros y gatos.

En 2026 se introducen, en cambio, valores de hematocrito más precisos y específicos para cada especie. En el perro, IRIS recomienda tratar la anemia asociada a la CKD cuando el hematocrito es inferior al 30 % o cuando la anemia es persistente y el hematocrito se encuentra entre el 30 y el 35 %. En el gato, el tratamiento está indicado con un hematocrito inferior al 25 % o en presencia de anemia persistente con valores comprendidos entre el 25 y el 28 %.

Las recomendaciones relativas a la anemia aparecen ahora también en el estadio 2. IRIS precisa, sin embargo, que, en un paciente euvolémico con CKD en estadio 2, un hematocrito inferior al 30 % en el perro o al 25 % en el gato es menos probablemente atribuible exclusivamente a la enfermedad renal. Antes de considerar la anemia como consecuencia de la CKD, deben investigarse, por tanto, otras posibles causas, como procesos infecciosos o inflamatorios, pérdidas sanguíneas, hemólisis, enfermedades de la médula ósea, deficiencias nutricionales o extracciones sanguíneas repetidas.

Entre las opciones terapéuticas se mencionan ahora la darbepoetina, las transfusiones sanguíneas y los inhibidores de la prolil-hidroxilasa del factor inducible por hipoxia, o inhibidores de HIF-PH (HIF-PH inhibitors), como el molidustat. Estos últimos estabilizan el factor inducible por hipoxia y favorecen la respuesta eritropoyética endógena. Su disponibilidad y autorización pueden, sin embargo, variar en función de la especie y del área geográfica.

IRIS subraya que todavía no se dispone de estudios intervencionistas capaces de definir el hematocrito óptimo que debe alcanzarse en perros y gatos con CKD. Por tanto, los nuevos umbrales deben interpretarse como criterios prácticos para iniciar el tratamiento y no como objetivos terapéuticos definitivamente validados.

Los plazos para confirmar la hipertensión
En el perro, las recomendaciones de 2023 establecían que la persistencia de la hipertensión debía confirmarse mediante mediciones repetidas a lo largo de 1-2 semanas, tanto con una presión sistólica comprendida entre 160 y 179 mmHg como con valores iguales o superiores a 180 mmHg.

En 2026, los plazos se diferencian en función de la gravedad. En perros con una presión sistólica comprendida entre 160 y 179 mmHg, en ausencia de daño orgánico, la persistencia debería documentarse a lo largo de 2-4 semanas. En pacientes con una presión sistólica igual o superior a 180 mmHg, el período de confirmación se mantiene, en cambio, en 1-2 semanas.

En el gato, el documento de 2026 mantiene un intervalo global de 1-2 semanas, precisando que cuanto mayor sea la presión sistólica, más breve debería ser el período utilizado para confirmar su persistencia. En ambas especies, la presencia de daño orgánico requiere iniciar el tratamiento sin esperar nuevas mediciones realizadas en visitas posteriores.

Calcitriol y control del metabolismo mineral
Los objetivos de fosforemia no han sido modificados: IRIS continúa recomendando concentraciones inferiores a 1,5 mmol/l, equivalentes a aproximadamente 4,6 mg/dl, en el estadio 2; inferiores a 1,6 mmol/l, equivalentes a 5,0 mg/dl, en el estadio 3; e inferiores a 1,9 mmol/l, equivalentes a 6,0 mg/dl, en el estadio 4. La primera intervención sigue siendo la restricción dietética de fósforo mediante una dieta renal; cuando esta no es suficiente, pueden introducirse quelantes intestinales que deben administrarse junto con los alimentos.

En el documento de 2023, el calcitriol, a una dosis de 1,5-3,5 ng/kg, se contemplaba en el perro en los estadios 3 y 4, siempre que la fosforemia estuviera controlada y se monitorizaran el calcio ionizado y la hormona paratiroidea. En las recomendaciones de 2026 este apartado ya no aparece. Esta omisión no equivale a una contraindicación explícita para el uso de calcitriol, sino que indica que IRIS ya no lo incluye entre las recomendaciones terapéuticas estándar para el perro con CKD.

Otra diferencia se refiere a los quelantes del fósforo: en el documento de 2026 dedicado al perro, el citrato férrico se añade a la lista de posibles quelantes intestinales, junto con el hidróxido y el carbonato de aluminio, el carbonato y el acetato de calcio y el carbonato de lantano. El citrato férrico no aparece, en cambio, en la lista incluida en el documento felino.

Conclusiones
La actualización IRIS 2026 no modifica la clasificación de la enfermedad renal crónica ni los umbrales utilizados para la subestadificación en función de la proteinuria y de la presión arterial. La novedad más relevante está representada por el manejo de la anemia, para la cual se introducen umbrales de tratamiento específicos para cada especie y se reconocen los inhibidores de HIF-PH, como el molidustat, entre las posibles opciones terapéuticas. En el perro también se precisan los plazos necesarios para confirmar la persistencia de la hipertensión en función de su gravedad. Por último, la comparación con los documentos de 2023 pone de manifiesto la eliminación del calcitriol de las recomendaciones terapéuticas y la introducción del citrato férrico entre los posibles quelantes del fósforo en el perro. En conjunto, la revisión de 2026 mantiene estable la estructura de la estadificación IRIS, pero hace más estructurado y precoz el manejo de algunas complicaciones importantes de la CKD.

BIBLIOGRAFÍA
- International Renal Interest Society. IRIS Staging of CKD, modified 2026. Disponible en el sitio web oficial de IRIS.
- International Renal Interest Society. Treatment Recommendations for CKD in Dogs, 2023 y Treatment Recommendation for CKD in Dogs, 2026.
- International Renal Interest Society. Treatment Recommendations for CKD in Cats, 2023 y Treatment Recommendation for CKD in Cats, 2026.


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