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Nutrientes, Patologías, Terapia de dieta

Efectos de una dieta "cardíaca" en perros afectados por valvulopatía crónica en fase inicial.


miércoles 6 mayo 2026


Efectos de una dieta "cardíaca" en perros afectados por valvulopatía crónica en fase inicial

Cuando se habla de modificaciones de la dieta en animales con enfermedad cardíaca, la primera recomendación que suele considerarse es la restricción de sodio en todas las fases de la patología.
Sin embargo, en los últimos años esta modificación dietética ha sido cuestionada por numerosos estudios, especialmente en animales asintomáticos (ISACHC 1), ya que podría resultar incluso perjudicial debido a la activación precoz y excesiva del sistema renina-angiotensina-aldosterona, con un aumento de la concentración de esta hormona y de la frecuencia cardíaca, sin que ello se asocie a una mejora en las dimensiones ni en la funcionalidad cardíaca


El mismo razonamiento se aplica a la restricción proteica.

En la década de 1960, numerosos autores recomendaban una restricción de proteínas en animales con insuficiencia cardíaca congestiva para prevenir el "estrés" metabólico hepático.

No obstante, estudios más recientes han puesto seriamente en duda estas recomendaciones, sugiriendo que una restricción proteica podría ser incluso perjudicial en pacientes que, debido a la enfermedad cardíaca, ya presentan una predisposición a la caquexia y a la pérdida de masa corporal magra.

Esto no significa, sin embargo, que los perros con enfermedad cardíaca, especialmente en fases tempranas, no puedan beneficiarse de un cambio en la alimentación, sino que la modificación de la dieta no debe centrarse exclusivamente en la restricción del sodio o de las proteínas.

Determinar qué nutrientes deben ser priorizados no es sencillo, sobre todo porque la concentración sérica de la mayoría de los nutrientes (como el magnesio, por ejemplo) no refleja con precisión las reservas corporales reales del animal.

A día de hoy, la investigación sobre posibles anomalías nutricionales en perros con enfermedades cardíacas es limitada, al igual que los estudios sobre los posibles beneficios de la suplementación con determinados nutrientes en fases tempranas de la patología.

Uno de los estudios más exhaustivos fue realizado por Freedman, quien evaluó el efecto de una dieta "cardíaca" en animales con valvulopatía crónica asintomática (ISACHC 1a o 1b).

Inicialmente, se compararon ecocardiogramas y electrocardiogramas, así como variables nutricionales, neuroendocrinas y bioquímicas, entre animales con enfermedad valvular crónica (CVD) y animales sanos. Posteriormente, se evaluaron los efectos de una dieta modificada únicamente en los animales con valvulopatía.

En la comparación inicial, los perros con CVD presentaban concentraciones séricas más bajas de sodio, cloruro, metionina y arginina, así como concentraciones más elevadas de ANP (péptido natriurético auricular).

En cambio, no se observaron diferencias significativas en las concentraciones séricas de aldosterona, BNP (péptido natriurético tipo B), lípidos, vitaminas, isoprostanos ni nitritos/nitratos entre los perros sanos y aquellos con CVD.

En la ecocardiografía, los perros con CVD mostraban valores más elevados en las siguientes mediciones: variación del área interna del ventrículo izquierdo, tamaño máximo de la aurícula izquierda y dimensión interna del ventrículo izquierdo en diástole.

Sin embargo, presentaban un menor grosor del septo interventricular en diástole.

Posteriormente, los perros con CVD fueron alimentados durante 4 semanas con una dieta "run-in" estandarizada, caracterizada principalmente por una restricción de sodio. Tras este periodo, se repitieron todas las evaluaciones y los animales se dividieron en dos grupos: uno que recibió una dieta "cardíaca" (con niveles más elevados de EPA, DHA, vitamina C, vitamina E, carnitina y arginina, y una ligera restricción de sodio y potasio), y otro que recibió una dieta "placebo", con características nutricionales similares a la dieta "run-in", salvo por la ausencia de restricción de sodio.

Ambas dietas se administraron durante 4 semanas, tras lo cual se repitieron todas las pruebas y se compararon los resultados entre los dos grupos.

A continuación, se presentan las características nutricionales de las tres dietas utilizadas en el estudio:
NUTRIENTES
DIETA RUN-IN
DIETA CARDÍACA
DIETA PLACEBO

Proteínas (g/100kcal)
6,1
6,3
6,6

Grasas (g/100kcal)
3,9
4,4
4

Sodio (mg/100Kcal)
32
62
151

Magnesio (mg/100Kcal)
20
22
26

Potasio (mg/100Kcal)
202
173
240

Taurina (mg/100Kcal)
54
29
19

EPA (mg/100Kcal)
1
28
1

DHA (mg/100Kcal)
1
18
1

Relación omega 6:omega 3
23
7
24

Vitamina C (mg/100Kcal)
1
6
3

Vitamina E (mg/100Kcal)
4
15
6

L-carnitina (mg/100Kcal)
1
26
1

Arginina (mg/100Kcal)
258
760
460

Kcal/100gr
371,6
369,4
350,4



La elección de alimentar inicialmente a todos los perros con una dieta baja en sodio respondió, por un lado, a la necesidad de estandarizar la alimentación antes de iniciar la dieta "cardíaca" y, por otro, a obtener información adicional sobre la conveniencia de instaurar una dieta hiposódica en fases tempranas de la enfermedad, evaluando sus efectos sobre las dimensiones cardíacas y los neurohormonas.

Los resultados del estudio fueron los siguientes:

- Aunque los niveles de aldosterona eran numéricamente más altos en el grupo CVD respecto a los perros sanos (sin significación estadística), aumentaron significativamente tras 4 semanas de dieta baja en sodio. Posteriormente, tras la administración de las dietas cardíaca y placebo, los niveles disminuyeron en ambos grupos, con una reducción más marcada en el grupo placebo, que tenía un mayor contenido de sodio. Esto sugiere una correlación entre la concentración sérica de aldosterona y el contenido de sodio de la dieta. No se conoce si esta activación precoz tiene efectos perjudiciales, pero plantea dudas sobre el uso de dietas hiposódicas en fases iniciales.

- Los perros alimentados con la dieta cardíaca mostraron un aumento significativo de diversos analitos circulantes (ácidos grasos n-3, vitamina C, tiamina, vitamina E, nitritos/nitratos) y una disminución de los isoprostanos. Además, se observó una reducción significativa del tamaño de la aurícula izquierda, del ventrículo izquierdo y de la variación del área ventricular izquierda. Estos cambios no se observaron con la dieta "run-in" ni con la dieta placebo, lo que sugiere que no se deben únicamente a la restricción de sodio.

- Un hallazgo inesperado fue el aumento de colesterol y triglicéridos en el grupo con dieta cardíaca, atribuible principalmente a un incremento de HDL. Esto podría indicar que el cambio no es perjudicial, aunque se requieren más estudios.

Finalmente, la comparación entre perros sanos y con CVD mostró concentraciones séricas más bajas de sodio, cloruro y arginina en los animales enfermos. No obstante, los autores señalan que, sin datos sobre la ingesta previa, no es posible determinar si estas diferencias se deben a la enfermedad o a la dieta previa.

Los autores también destacan varias limitaciones del estudio, que impiden concluir con certeza que una dieta cardíaca sea beneficiosa en fases tempranas, ni si puede retrasar la progresión hacia insuficiencia cardíaca sintomática o prolongar la supervivencia.

La mayoría de los estudios actuales se han centrado en fases avanzadas de la enfermedad, siendo aún limitados los datos en animales asintomáticos.

Un estudio más reciente sugiere que una intervención dietética dirigida puede ralentizar -e incluso revertir- los cambios cardíacos en perros con degeneración mixomatosa de la válvula mitral en fase preclínica, aunque también con un número limitado de casos.

Bibliografía:
- Freeman LM, Rush JE, Markwell PJ. Effects of Dietary Modification in Dogs with Early Chronic Valvular Disease. J Vet Intern Med 2006;20:1116-1126
- Li Q, Heaney A, Langenfeld-McCoy N, Vester Boler B, Laflamme DP. Dietary intervention reduces left atrial enlargement in dogs with early preclinical myxomatous mitral valve disease. BMC Vet Res 2019;15:425


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