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Alimentos industriales, Nutrientes

Límites nutricionales de calcio y fósforo establecidos por FEDIAF en el perro y el gato.


miércoles 8 julio 2026


Límites nutricionales de calcio y fósforo establecidos por FEDIAF en el perro y el gato

FEDIAF establece límites máximos para determinados nutrientes, cuyo significado ya analizamos la semana pasada. Sin embargo, los límites relativos al calcio y al fósforo son los más completos y se fundamentan en numerosos estudios realizados tanto en animales en crecimiento como en animales adultos.

En un artículo anterior hablamos de los límites máximos que FEDIAF establece para determinados nutrientes y de su significado (FEDIAF: ¿de dónde provienen los límites máximos? ¿Y qué significan para los nutricionistas?).

No obstante, no habíamos analizado los correspondientes al calcio y al fósforo, que son los más completos y se basan en numerosos estudios realizados tanto en animales en crecimiento como en adultos.

En el perro, existen límites para el calcio y para la relación calcio/fósforo en todas las etapas de la vida del animal. En los cachorros, estos límites varían en función del tamaño corporal.

Estos límites derivan de numerosos estudios que FEDIAF ha comparado, estableciendo valores mínimos y máximos muy rigurosos, especialmente en lo que respecta al calcio.

El límite máximo difiere entre la primera fase del crecimiento (1,6 g/100 g de materia seca [MS]) y la fase más avanzada del crecimiento (1,8 g/100 g de MS).

La razón se encuentra en diversos estudios que demuestran que una elevada ingesta de calcio ejerce un efecto negativo sobre el desarrollo esquelético en perros de razas grandes, especialmente durante la primera fase del crecimiento.

Sin embargo, Weber et al. (2000a, b) demostraron que, cuando se administraba un alimento equilibrado, un contenido de calcio del 1,6 % sobre materia seca desde las 9 semanas de edad no producía efectos adversos.

Durante las fases posteriores del crecimiento puede administrarse un contenido de calcio de hasta el 1,8 % sobre materia seca a perros de todas las razas, incluidas las razas gigantes, con excepción del gran danés. Esta raza puede presentar una mayor susceptibilidad, por lo que es preferible mantener un alimento con un contenido máximo de calcio del 1,6 %.

En los perros adultos, el nivel máximo es superior al recomendado para los cachorros (2,5 g/100 g de MS) y deriva principalmente del riesgo de que un exceso de calcio interfiera con la absorción de otros nutrientes, como el zinc o el cobre.

También el límite para el fósforo, establecido únicamente para los animales adultos, se definió principalmente con el objetivo de evitar un exceso de este nutriente, ya que dos estudios realizados en la década de 1980 mostraron que un exceso de fósforo podía producir efectos adversos en animales adultos.

Sin embargo, dichos estudios se basaban en dietas con una relación calcio/fósforo invertida (0,4:1), por lo que resulta difícil determinar si los efectos adversos se debían al exceso de fósforo o a la inversión de la relación calcio/fósforo.

En cualquier caso, el límite máximo se estableció principalmente porque algunos estudios muestran que, en los perros, una elevada ingesta de compuestos inorgánicos de fósforo altera la homeostasis del calcio y del fósforo.

Por el momento, no se conoce con exactitud si los mismos problemas pueden ser causados también por el fósforo orgánico. De hecho, FEDIAF especifica que son necesarias investigaciones adicionales para definir con mayor precisión el impacto de las distintas fuentes de fósforo y de las interacciones entre nutrientes, así como su papel en la salud renal, esquelética y cardiovascular.

Estudios posteriores demostraron que, en perros adultos, cantidades ligeramente superiores a los límites máximos establecidos por FEDIAF resultaban seguras y bien toleradas durante un período de 40 semanas.

Es cierto que para los cachorros no existe un límite máximo específico para el fósforo. Sin embargo, dado que existen un límite para la relación calcio/fósforo y un límite claramente definido para el calcio, puede considerarse que existe también un límite nutricional indirecto para el fósforo.

El límite máximo de la relación calcio/fósforo en los cachorros no varía únicamente en función de la edad, sino también del tamaño corporal del perro.

En perros menores de 14 semanas de edad, el límite es siempre de 1,6:1, independientemente del tamaño. En la fase más tardía del crecimiento, para los perros cuyo peso adulto será inferior a 15 kg, aumenta hasta 1,8:1; en cambio, para los cachorros de mayor tamaño, varía en función de la edad.

Hasta los seis meses de edad, en perros cuyo peso adulto será superior a 15 kg, la relación permanece en 1,6:1 y aumenta a 1,8:1 únicamente después de este período.

En el gato, por el contrario, no se establecen límites máximos para el calcio, ni durante el crecimiento ni en los animales adultos.

En realidad, tampoco existe un límite máximo para el fósforo; sin embargo, FEDIAF incluye una nota de especial importancia relativa a este nutriente.

En dicha nota se indica que una elevada ingesta de compuestos inorgánicos de fósforo (como el dihidrogenofosfato de sodio) afecta a los indicadores de la función renal en los gatos (Alexander J et al., 2019; Dobenecker B et al., 2018a; Dobenecker B et al., 2018b) y que son necesarias investigaciones adicionales para comprender el impacto de las distintas fuentes de fósforo y de las interacciones entre nutrientes.

No obstante, en el caso del tripolifosfato de sodio, un estudio reciente realizado en gatos adultos sanos (Coltherd JC et al., 2021) no observó efectos adversos sobre la función renal, la salud ósea (esquelética) ni el estado general de salud durante la administración de dietas completas y equilibradas que contenían 1 g/1000 kcal de fósforo inorgánico procedente de tripolifosfato de sodio y un contenido total de fósforo de 4,0 g/1000 kcal (relación Ca:P de 1,0) o de 5 g/1000 kcal (relación Ca:P de 1,3) durante un período de 30 semanas.

También en el gato existe un límite recomendado para la relación calcio/fósforo en animales sanos, el cual varía según la edad.

Esta relación es de 1,5:1 durante todo el período de crecimiento y aumenta hasta 2:1 en los animales adultos.

Sin embargo, ni para el perro ni para el gato se especifica qué estudios sustentan los valores finalmente seleccionados.

En la bibliografía que se presenta a continuación se recogen los principales estudios en los que se basó FEDIAF para establecer los límites máximos, diferenciándolos según se refieran al calcio o al fósforo.

BIBLIOGRAFÍA
CALCIO
- Hazewinkel HAW, Hackeng WHL, Bosch R, et al. (1985) Influences of Different Calcium Intakes on Calciotropic Hormones and Skeletal Development in Young Growing Dogs. In: Comparative Pathophysiology of Regulatory Peptides. S. Karger AG. 17:221-232.
- Schoenmakers I, Hazewinkel HAW, Voorhout G, et al. (2000) Effect of diets with different calcium and phosphorus contents on the skeletal development and blood chemistry of growing Great Danes. Vet Rec. 147(23):652-660.
- Weber M, Martin L, Dumon H. (2000a) Calcium in growing dogs of large breed: a safety range? In: ESVCN Amsterdam.
- Weber M, Martin L, Dumon H, et al. (2000b) Growth and skeletal development in two large breeds fed 2 calcium levels. Proceedings of ACVIM Forum, Seattle, USA, CD-ROM.
- Laflamme DP. (2001) Effect of breed size on calcium requirements for puppies. Compend Contin Educ Pract Vet. 23(9):66-69.
- Stockman J, Watson P, Gilham M, et al. (2017) Adult dogs are capable of regulating calcium balance, with no adverse effects on health, when fed a high-calcium diet. Br J Nutr. 117(9):1235-1243.
FÓSFORO
- Schneider P, Pappritz G, Muller-Peddinghaus R, et al. (1980) Potassium hydrogen phosphate induced nephropathy in the dog. I. Pathogenesis of tubular atrophy. Vet Pathol. 17(6):699-719.
- Laflamme GH, Jowsey J. (1972) Bone and soft tissue changes with oral phosphate supplements. J Clin Invest. 51(11):2834-2840.
- Alexander J, Stockman J, Atwal J, et al. (2019) Effects of the long-term feeding of diets enriched with inorganic phosphorus on the adult feline kidney and phosphorus metabolism. Br J Nutr. 121(3):249-269.
- Coltherd JC, Staunton R, Colyer A, et al. (2019) Not all forms of dietary phosphorus are equal: an evaluation of postprandial phosphorus concentrations in the plasma of the cat. Br J Nutr. 121:270-284.
- Coltherd JC, Alexander JE, Pink C, et al. (2021) Towards establishing no observed adverse effect levels (NOAEL) for different sources of dietary phosphorus in feline adult diets: results from a 7-month feeding study. Br J Nutr. 1-16.
- Dobenecker B, Reese S, Herbst S. (2021) Effects of dietary phosphates from organic and inorganic sources on parameters of phosphorus homeostasis in healthy adult dogs. PLoS One. 16.
- Dobenecker B, Hertel-Böhnke P, Webel A, et al. (2018a) Renal phosphorus excretion in adult healthy cats after the intake of high phosphorus diets with either calcium monophosphate or sodium monophosphate. J Anim Physiol Anim Nutr (Berl). 102(6):1759-1765.
- Dobenecker B, Webel A, Reese S, Kienzle E. (2018b) Effect of a high phosphorus diet on indicators of renal health in cats. J Feline Med Surg. 20(4):339-343.


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