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La suplementación con aceite de coco en dietas caseras para perros con enteropatía crónica.


miércoles 5 agosto 2026


La suplementación con aceite de coco en dietas caseras para perros con enteropatía crónica

El aceite de coco representa una fuente de grasa vegetal particularmente rica en triglicéridos de cadena media (MCT), moléculas que están siendo estudiadas cada vez con mayor frecuencia por sus potenciales efectos beneficiosos

Los MCT son moléculas lipídicas constituidas por ácidos grasos de cadena media (MCFA), es decir, ácidos grasos saturados cuya cadena está compuesta por un número de átomos de carbono comprendido entre 6 y 12. Los principales son el ácido caproico (C6:0), el ácido caprílico (C8:0), el ácido cáprico (C10:0) y el ácido láurico (C12:0).

La principal característica de los MCFA es que son más solubles en agua y en líquidos biológicos que los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, por lo que son absorbidos rápidamente a través de la mucosa intestinal y transportados directamente al hígado a través de la vena porta, evitando el sistema linfático y convirtiéndose en un sustrato preferente para la beta-oxidación en lugar de para el almacenamiento de lípidos.

Precisamente por esta característica única, se utilizan habitualmente en las dietas humanas destinadas a pacientes afectados por obesidad o enfermedades digestivas que provocan malabsorción de grasas.

En particular, constituyen un pilar fundamental del tratamiento dietético de las personas afectadas por linfangiectasia intestinal primaria.

Este mecanismo de absorción, demostrado en medicina humana, hasta la fecha no ha sido demostrado científicamente también en la especie canina y los estudios sobre su utilización en perros siguen siendo limitados.

Hasta hace poco tiempo, solo existían dos publicaciones científicas en las que se utilizaban en perros afectados por enteropatía perdedora de proteínas.

En cambio, un mayor número de estudios se ha centrado en su utilización en porcinos como sustancias con efecto antibacteriano debido a su capacidad para penetrar en la membrana bacteriana, especialmente en la de las bacterias grampositivas, y destruir las estructuras internas, así como en su efecto beneficioso sobre la microbiota intestinal, respaldado por un aumento de las bacterias beneficiosas Bifidobacterium y Lactobacillus spp.

A partir de las evidencias obtenidas en porcinos y seres humanos, cabe preguntarse si los MCT pueden ejercer los mismos efectos beneficiosos en perros afectados por enteropatía crónica con potencial malabsorción de grasas y disbiosis intestinal.

Con el fin de intentar responder a esta pregunta, se llevó a cabo un estudio, publicado recientemente en modalidad de acceso abierto, por el Departamento de Ciencias Médicas Veterinarias de la Universidad de Bolonia, en colaboración con el Gastrointestinal Laboratory, Department of Small Animal Clinical Sciences de la Universidad A&M de Texas, cuyos resultados presentamos a continuación y cuyo enlace para su consulta se incluye en la bibliografía.

Para este estudio se seleccionaron 18 perros de propiedad particular con antecedentes de signos gastrointestinales crónicos de más de 3 semanas de duración, que incluían diarrea, vómitos, pérdida de peso, disminución del apetito o una combinación de estos síntomas; sin embargo, no todos los animales presentaban disbiosis intestinal, evaluada mediante el índice de disbiosis.

Todos los perros tenían más de un año de edad y presentaban un examen coproparasitológico negativo para parásitos intestinales, así como análisis hematobioquímicos que permitían excluir otras condiciones patológicas que pudieran justificar la sintomatología clínica.

Los animales fueron alimentados con una dieta casera completa y equilibrada, basada en una nueva fuente de proteína, concretamente carne de caballo, y con una suplementación mineral-vitamínica proporcionada mediante productos destinados al consumo humano, con el fin de evitar la ingestión de proteínas animales desconocidas, presentes con frecuencia en los productos veterinarios para aumentar su palatabilidad.

Concretamente, se estudiaron dos dietas: una compuesta por patatas, carne de caballo, calabacín, aceite de girasol, aceite de lino y un suplemento mineral-vitamínico, y otra en la que una parte del aceite de girasol fue sustituida por aceite de coco, con el objetivo de que este aportara el 10 % de la energía metabolizable de la dieta.

Las dos dietas presentaban una composición muy similar en cuanto a proteína bruta, grasa bruta, fibra bruta, almidón, humedad y cenizas.

La principal diferencia residía, en cambio, en la composición de los ácidos grasos, expresada como porcentaje respecto al total de ácidos grasos, ya que la dieta enriquecida con aceite de coco contenía un 36,77 % de ácidos grasos de cadena media frente al 2,03 % de la primera dieta.

Antes del inicio del estudio se evaluaron en todos los animales el peso corporal, el BCS, el CCECAI y la puntuación fecal. Posteriormente, se introdujo gradualmente, durante 4 días, en todos los perros la dieta casera sin aceite de coco, que se mantuvo durante 7 días como única dieta.

En ese momento se volvió a evaluar la puntuación fecal y, a partir del octavo día, se introdujo la suplementación con aceite de coco durante los 30 días siguientes.

Al finalizar el estudio, los perros fueron reevaluados mediante el CCECAI, la puntuación fecal y el BCS, y se realizó un análisis hematobioquímico de control.

Además, se realizó un examen de las heces, después de los 7 días de dieta casera exclusiva y al finalizar el estudio, que comprendía el análisis químico del contenido de ácidos grasos, esteroles y ácidos biliares, así como un análisis microbiano.

Los resultados de este estudio mostraron una respuesta positiva a la dieta casera en todos los perros incluidos en el estudio, que fueron, por tanto, clasificados como animales afectados por enteropatía con respuesta a la dieta. La puntuación fecal mostró una mejoría significativa durante todo el estudio y, al finalizar, la mayoría de los perros presentaba puntuaciones típicamente asociadas con animales sanos.

También en el caso de la puntuación del CCECAI, la mejoría fue significativa en todos los animales, excepto en dos sujetos que, al finalizar el estudio, todavía presentaban una enfermedad moderada/grave persistente. Estos dos perros presentaban al inicio del estudio un índice de disbiosis elevado y uno de ellos también presentaba una concentración sérica de cobalamina no óptima.

Desafortunadamente, a partir del estudio realizado resulta difícil atribuir las mejorías exclusivamente a la suplementación de la dieta con aceite de coco.

En efecto, mientras que la puntuación fecal se evaluó tanto al inicio de la dieta como después de una semana de dieta casera sin suplementación y al finalizar los 30 días de dieta que contenía aceite de coco, el CCECAI solo se evaluó al inicio y al final del estudio.

Por consiguiente, si en el caso de la puntuación fecal es posible plantear la hipótesis de que la mejoría se deba a un efecto beneficioso de la suplementación con ácidos grasos de cadena media, en el caso del CCECAI es imposible determinar si la mejoría se debe exclusivamente al cambio a una dieta casera con una nueva fuente de proteína o a un efecto relacionado con la presencia de aceite de coco en la dieta.

En cambio, los análisis químicos de las heces mostraron que el simple cambio a la dieta casera redujo la excreción de grasa fecal total y que la inclusión de triglicéridos de cadena media en la dieta modificó el perfil de los ácidos grasos presentes en las heces.

En particular, tras la dieta suplementada, se observó un aumento del porcentaje fecal de los ácidos grasos de cadena media C10:0 y C12:0, así como de C14:0, pero no de C8:0, y una reducción del ácido oleico y del total de ácidos grasos poliinsaturados.

Aunque el estudio no tenía como objetivo evaluar la digestibilidad de los ácidos grasos de cadena media ni los mecanismos mediante los cuales son absorbidos a nivel intestinal en el perro, a partir de estos resultados los autores sospecharon que, en los perros afectados por enteropatía crónica, podría existir una alteración de la absorción intestinal pasiva de los MCFA cuyas cadenas de carbono contienen más de ocho átomos de carbono.

En efecto, como se ha señalado anteriormente, en el perro no existe certeza de que los ácidos grasos de cadena media sean absorbidos completamente por la mucosa intestinal en forma de ácidos grasos libres sin la acción de las sales biliares y las lipasas pancreáticas, ya que también se ha observado absorción de MCFA a través de la linfa.

Si esto fuera así, según los autores, sería preferible utilizar como fuente de MCT en perros afectados por enteropatía crónica no aceite de coco, que contiene predominantemente C12:0, sino aceites MCT purificados, que presentan, en cambio, un elevado contenido de ácido caprílico (C8:0) y ácido cáprico (C10:0), sin perjuicio de la importancia de realizar estudios adicionales para comprender cómo se produce realmente la absorción de los MCFA en el perro, ya sea a través del sistema venoso portal o a través del sistema linfático, como se ha observado en otras especies animales.

Por último, el análisis microbiano de las heces realizado en las diferentes fases del estudio mostró que la suplementación con aceite de coco no ejerció ningún efecto modulador sobre el microbioma fecal y que todos los perros que habían sido clasificados como disbióticos al inicio del estudio continuaron siéndolo hasta su finalización.

En particular, presentaban una concentración reducida de C. hiranonis en todas las muestras obtenidas.

Sin embargo, esto no debe llevar a pensar que, en términos absolutos, el uso de MCT no pueda influir positivamente en el índice de disbiosis de un perro, ya que podría ser simplemente necesario un período de tiempo más prolongado para que esto ocurra en comparación con los 30 días de duración de este estudio.

Bibliografía
- Carla Giuditta Vecchiato, Carlo Pinna, Chi-Hsuan Sung, Francesca Borrelli De Andreis, Jan S. Suchodolski, Rachel Pilla, Costanza Delsante, Federica Sportelli, Ludovica Maria Eugenia Mammi, Marco Pietra y Giacomo Biagi. Fecal Microbiota, Bile Acids, Sterols, and Fatty Acids in Dogs with Chronic Enteropathy Fed a Home-Cooked Diet Supplemented with Coconut Oil. Animals 2023, 13, 502. https://doi.org/10.3390/ani13030502


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