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¿Urolitiasis por urato amónico y restricción proteica?.


miércoles 21 octubre 2026


¿Urolitiasis por urato amónico y restricción proteica?

Los urolitos de urato amónico se forman cuando aumenta la concentración urinaria de ácido úrico y de iones amonio.
Por lo general, el ácido úrico procedente del catabolismo de las purinas se convierte eficazmente, gracias a la acción de la enzima hepática uricasa, en alantoína, una sustancia muy soluble que se excreta por vía renal y se elimina a través de la orina.


La concentración sérica de ácido úrico depende principalmente de dos fuentes de nucleótidos purínicos: una exógena, derivada de las purinas presentes en los alimentos, y otra endógena, correspondiente a la biosíntesis de purinas necesarias para la síntesis de ácidos nucleicos.

Posteriormente, las purinas se degradan, lo que da lugar a la formación de hipoxantina, que se convierte en xantina por acción de la enzima xantina oxidasa y, a continuación, en ácido úrico. Este último, como se ha indicado anteriormente, se transforma mediante la enzima uricasa en alantoína, que posteriormente se elimina con la orina.

Sin embargo, en algunos individuos esta conversión no se produce de manera eficaz, lo que provoca un aumento de la concentración sérica de ácido úrico.

En los perros de raza dálmata, por ejemplo, aunque la uricasa está presente en concentraciones normales, la conversión del ácido úrico en alantoína es poco eficiente -solo entre el 30 y el 40 % consigue transformarse en alantoína-, probablemente debido a un defecto autosómico recesivo. Como consecuencia, aumentan las concentraciones séricas de uratos y su excreción urinaria.

Además, en esta raza, la reabsorción del ácido úrico a nivel de los túbulos renales también es menos eficiente que en otras razas.

El resultado es un aumento de la concentración urinaria de ácido úrico, que predispone a la formación de urolitos de urato, principalmente de urato amónico.

Sin embargo, los cálculos de urato no son exclusivos de la raza dálmata. Otras razas, como el bulldog inglés, el schnauzer miniatura, el shih tzu y el yorkshire terrier, también parecen estar predispuestas al desarrollo de esta enfermedad. Asimismo, existen determinados factores de riesgo que pueden favorecer su aparición en animales de cualquier raza. Entre ellos cabe destacar la presencia de derivaciones portosistémicas (shunts portosistémicos), tanto congénitas como adquiridas, o de disfunciones hepáticas graves que impiden al hígado convertir eficazmente el ácido úrico en alantoína.

La acidez de la orina también parece ser un factor de riesgo para el desarrollo de estos urolitos, ya que la solubilidad de las purinas y, en particular, la del urato amónico depende del pH, y es menor en condiciones de pH ácido.

En los pacientes que presentan urolitos de urato amónico, el primer abordaje terapéutico debería consistir en intentar su disolución médica. El objetivo principal de este tratamiento debe ser aumentar el pH urinario y reducir las concentraciones de ácido úrico y amonio en la orina. Por tanto, el primer paso consiste en establecer una estrategia dietética adecuada.

Una alimentación específicamente formulada también debería utilizarse para reducir el riesgo de recidivas.

Uno de los factores nutricionales clave en la dieta de los animales afectados por urolitiasis por uratos es la restricción de purinas.

El libro Small Animal Clinical Nutrition incluye la restricción proteica, además de la restricción específica de purinas, entre los factores nutricionales clave para la disolución y la prevención de la urolitiasis por uratos. En concreto, recomienda mantener el porcentaje de proteína de la dieta entre el 10 y el 18 % sobre materia seca.

El NRC establece como cantidad mínima recomendada de proteína para un perro adulto el 10 % sobre materia seca, mientras que la FEDIAF recomienda un 18 %.

Por consiguiente, aplicar la restricción proteica propuesta implica administrar al animal un alimento que no alcanza los requerimientos proteicos mínimos recomendados por la FEDIAF.

Pero ¿es realmente necesaria esta restricción?

Y, sobre todo, ¿tiene sentido mantenerla también como medida preventiva y, por tanto, a largo plazo?

De hecho, en sus recomendaciones para la disolución médica de los urolitos de urato y la prevención de posibles recidivas (Small Animal Consensus Recommendations on the Treatment and Prevention of Uroliths in Dogs and Cats), el ACVIM recomienda dietas que limiten la ingesta de purinas, pero no necesariamente la de proteínas.

Pero ¿son lo mismo las purinas y las proteínas?

Las purinas son un grupo de compuestos orgánicos nitrogenados presentes de forma natural en las células vivas. Entre ellas, las más abundantes son la guanina y la adenina, dos bases nitrogenadas que forman parte del ADN y del ARN.

Como se ha explicado anteriormente, las purinas presentes en el organismo pueden dividirse en dos categorías: las endógenas, producidas por el propio organismo durante la síntesis de ácidos nucleicos, y las exógenas, que se incorporan a través de la alimentación.

Para reducir su presencia, es necesario actuar, evidentemente, sobre las purinas ingeridas con la dieta, ya que estas constituyen una fuente importante de purinas que se catabolizan en el hígado y se transforman en alantoína, que posteriormente se elimina por la orina.

Entre los alimentos más ricos en purinas se encuentran, sin duda, las fuentes proteicas que se utilizan habitualmente en las dietas para perros y gatos. Probablemente, esta sea la razón por la que se habla de restricción proteica cuando el objetivo es reducir la ingesta de purinas.

Sin embargo, existen fuentes proteicas con un elevado valor biológico y un bajo contenido en purinas que pueden utilizarse en las dietas de perros y gatos afectados por urolitiasis por uratos.

El empleo de estas fuentes proteicas permite reducir la cantidad de purinas ingeridas sin necesidad de aplicar una restricción proteica drástica.

A continuación, se enumeran los alimentos según su contenido en purinas.

ALIMENTOS CON ALTO CONTENIDO EN PURINAS (es decir, aquellos que contienen entre 150 y 800 mg de purinas por cada 100 g de alimento): boquerones, anchoas, sardinas, arenques, caballas, mejillones, salmón, hígado, sesos, vísceras, riñones, corazón y extractos de carne.

ALIMENTOS CON CONTENIDO MODERADO EN PURINAS (es decir, aquellos que contienen entre 50 y 150 mg de purinas por cada 100 g de alimento): carnes, aves de corral, pescado -excepto los mencionados anteriormente-, crustáceos, embutidos, legumbres (guisantes, judías y lentejas), espárragos, espinacas, coliflor, productos integrales, salvado de trigo y avena.

ALIMENTOS CON BAJO CONTENIDO EN PURINAS (es decir, aquellos que contienen entre 0 y 50 mg de purinas por cada 100 g de alimento): huevos, quesos, verduras y hortalizas -excepto las indicadas anteriormente-, pasta, pan, arroz y cereales -excepto el germen de trigo y la avena-.

Como puede observarse, los huevos y los quesos se encuentran entre los alimentos con bajo contenido en purinas y, por tanto, deberían considerarse fuentes proteicas preferentes en los pacientes afectados por urolitiasis por uratos.

Naturalmente, la dieta no debe tener un contenido excesivamente elevado de proteínas. Sin embargo, si se utilizan alimentos con bajo contenido en purinas, probablemente no sea necesaria una restricción proteica drástica, especialmente cuando la dieta debe mantenerse durante un periodo prolongado.

Una dieta con un contenido moderado de proteínas y bajo contenido en purinas, combinada con una alcalinización adecuada de la orina -manteniendo el pH urinario entre 7,1 y 7,5- y una dilución urinaria apropiada para evitar una densidad urinaria excesivamente elevada, constituye una estrategia nutricional que merece considerarse para lograr la disolución médica de los urolitos de urato y, sobre todo, para minimizar el riesgo de recidivas, tal como recomienda el ACVIM.

BIBLIOGRAFÍA
- J. P. Lulich, A. C. Berent, L. G. Adams, J. L. Westropp, J. W. Bartges y C. A. Osborne. ACVIM Small Animal Consensus Recommendations on the Treatment and Prevention of Uroliths in Dogs and Cats. Journal of Veterinary Internal Medicine. Septiembre-octubre de 2016; 30(5): 1564-1574.
- Delaney SJ y Fascetti AJ. Applied Veterinary Clinical Nutrition. Editado por Fascetti AJ y Delaney SJ, 2012, capítulo 16.
- Hand MS, Thatcher CD, Remillard RL, Roudebush P y Novotny BJ. Small Animal Clinical Nutrition. 5.^ edición, 2010, capítulo 39.
- Webinar organizado por la FNOVI: "Los cálculos urinarios no son todos iguales: el manejo de las diferentes urolitiasis en perros y gatos", a cargo del profesor Giacomo Biagi, 14 de septiembre de 2021.


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